Rosario preso

rosario

 

Ya no caben adjetivos para describir nuestro futbol, habría que mandar gente especializada de la RAE a que vea durante un torneo entero nuestro deporte principal y así empiece a crear palabras que describan lo que vivimos día a día todos los que formamos parte de este tan hermoso deporte en que se convierte el futbol cuando se juega dentro de este territorio al este del rio Uruguay.

 

Dejare todos los otros capítulos (se dan varios por semana) para hablar solo del capítulo “Rosario Preso”

 

Antes que nada, tuve que hacer magia para que el word no me autocorrigiera el titulo a “Rosario presa”; ¡no microsoft! ¡Rosario es masculino acá!

 

¿Es posible que uno salga bajo lluvia al estadio y a medio camino lo llamen para decirle: volvé que cayó preso el técnico del rival y se suspende el partido?

¡Si! Es posible.

 

Entre dudas decidí seguir yendo al estadio ya que en este país es todo posible, incluso hasta que si me ven pasando me ofrezcan dirigir a Fénix ya que Rosario Martínez estaba preso y así se podía jugar la fecha.

 

Mientras ya iba imaginándome como plantearía el equipo y si jugaba Cavallini o Waterman en la delantera (por si se daba esto que capaz dirigía yo) llegué al estadio (lamentablemente nadie me ofreció nada y me senté en la tribuna) y el murmullo era total.

 

Se escuchaba y se corría la voz de que había motín en la seccional 9na y que Rosario gritaba: “tengo un sueño” parafraseando a un tal Martin.

Entre eso salen jugadores de Nacional a calentar, entran. Salen de vuelta. Entran. Se apagaron las luces del estadio. Salen los arqueros de Fénix a calentar, se prenden las luces. Ya pasaban 45 minutos de que tendría que haber empezado el partido y nadie sabía nada. Decían los que escuchaban por radio que no se jugaba el partido por que la mutual de jugadores no lo permitía. Pero parece que tiene más peso el hecho que no haya fechas para jugarlo el partido si se suspendía que los derechos que  la mutual entiende que deben tener sus asociados.

 

A todo esto, yo con mi hija que ya se estaba embolando y yo no sabía qué hacer ni que juego darle. Gente que llamaba a otros diciendo: suspendé el partido que tenemos a las 22, no llego. Otros decían: tomate un taxi para la iglesia, yo voy solo a la fiesta. En mi caso, los mandados que iba a hacer a la vuelta, los dejé para el otro día ya que los supermercados cuando volvería ya estarían cerrados.

Resultado: yo y mi hija sin bidón de agua ni leche para tomar hasta el otro día.

 

¿Y todo esto por qué? Porque al señor Rosario se le ocurrió insultar a un policía. Y porque al señorito policía no le gustó y lo esposó. Y porque a los amiguitos de Rosario se les dió por defenderlo. Y porque al resto de los policías se les dió por cagarlos a palo. Y porque a alguien se le ocurrió que un ómnibus no podía pasar y otros no querían caminar.

 

¿Vale la pena que yo me quede sin leche para desayunar, que los de atrás mío no vayan al partido de futbol 5 y que la esposa del de adelante vaya sola al casamiento de su amiga, solo porque a Rosario se le ocurrió bajar del bondi y el policía decidió cagarlo a palo?

Yo creo que no.

 

Carlos A. Silva

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s