Peñarol Campeón Uruguayo…y tá.

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Terminó el campeonato Uruguayo y se dio la lógica que marcaban los “papeles”. Peñarol le ganó 3 a 1 a Plaza Colonia en el partido semi-final que enfrentaba a los equipos ganadores de Apertura (Peñarol) y clausura (Plaza). Como ya es recontra sabido y no da para explicar ahora, a Peñarol le alcanzaba con ganar y liquidaba todo. Lo consiguió hacer el carbonero pero no exento de sufrimiento y de presión. En realidad el 3 a 1 se dio en el tiempo suplementario ya que terminaron 1 a 1 en los 90′ luego de empatar de atrás.

La realidad es que Plaza fue un más que digno rival y en cierto momento del partido estuvo a punto de dar el “cachetazo” y mandar la definición a dos partidos más en igualdad de condiciones. Bah, igualdad de condiciones es un decir, porque sabidas son las diferencias entre ambas instituciones, pero adentro de la cancha son 11 jugadores de fútbol contra 11 jugadores de fútbol, y en esa faceta, Plaza se sabía sí en igualdad de condiciones.

Llegamos temprano al estadio y la verdad que nos pareció que había poco ambiente de final. Sin desmerecer a Plaza, no es lo mismo para el hincha definir contra Nacional que definir contra cualquier otro cuadro. No teníamos claro cómo había sido la venta previa, pero con el pasar de los minutos, quedaba claro que el estadio no se iba a llenar. Además de lo mencionado previamente, suponemos que tiene que haber incidido que el hincha le costaba identificarse con este cuadro. Es como que ya estaba cansado de lo que fue este campeonato 2015/2016 absolutamente desgastante, chato, aburrido, irregular, y muchas cosas más. Mismo en la etapa de Bengoechea como en la etapa de Da Silva. Peñarol no jugó bien nunca y los DT’s parecieron no dar nunca con la tecla del equipo total.

Pero el domingo, los hinchas que fueron al estadio, fueron a alentar a su equipo y a verlo salir campeón. Un primer tiempo donde Peñarol se mostró mejor y dominando al rival pero tampoco la pavada. Nada de meterlo abajo del arco. Algunas chances desperdiciadas por Ifrán, una de ellas luego de un tiro libre de Forlán que mereció ser gol pero pegó en el palo. El pobre Ifrán fue casi blanco exclusivo de las puteadas de los irascibles hinchas, que como dice Forlán, descargamos nuestros problemas personales e insatisfacciones sociales en la cancha. En un momento me dio hasta lástima que lo putearan tanto ya que el tipo le metía y le metía pero no le salía una. Erraba goles, le rebotaba, se caía, erraba pases y hasta malograba contragolpes. Ninguna novedad cuando en el segundo tiempo salió sustituido por Diego Rossi. Cuando lo llamaron al pibe para que se ponga la casaca para entrar todo el estadio se emocionó como si fuera a entrar el salvador. Un poco mucho, no?

Bueno, la cosa es que el gol no llegaba y la gente se empezaba a impacientar. El dominio de Peñarol ya no era tan claro y los jugadores de Plaza se daban cuenta de que tenían una chance. Fue así como llegó el gol de Alejandro Furia (ex Peñarol) para poner el 1 a 0 e ilusionarse con llevarse el partido. Al carbonero le quedaba casi medio tiempo para empatar pero los nervios de la tribuna se hacían sentir. Igual a esta altura ya los jugadores deberían estar acostumbrados. Más nerviosa se puso la hinchada cuando Da Silva mandó a Affonso por Nández para intentar cambiar el partido. Es que Affonso ha sido víctima de motañas de puteadas por parte de la falange mirasol. Tuvo el empate Rossi luego de una buena habilitación y más tarde tuvo el segundo Plaza en una jugada que Dibble encaró a Guillermo y trató de definir contra un palo. Cosas del fobal, y en la réplica, vino el empate de Rossi tras buena jugada de Murillo por izquierda. Un gran gol del pibe que se convertía en héroe y marcaba el gol más importante de su carrera. Antes de finalizar el segundo tiempo la nota triste de la noche la daba Marcel Novick que se lesionaba luego de pisar mal en el piso horrible del Centenario y tenía la mala suerte de romperse el tendón de aquiles. La chance para Tomás Costa que le sacaba el polco a la casaca y se mandaba a disputar los últimos minutos del campeonato.

En el primer tiempo extra no hubo grandes chances para ninguno de los lados y todas las emociones quedaron para el segundo chico. Primero fue la expulsión de Ferreira por golpe a Affonso en un salto por una pelota dividida y más tarde llegaba el gol de cabeza de Maxi Olivera tras centro de Forlán para delirio de la hinchada. Merecido por Maxi Olivera que en poco tiempo logró ganarse el cariño de la gente a base de fútbol y ganas. Más tarde llegaría el gol de Affonso para decorar el resultado y por lo menos sacarse la mufa y que le aflojen las puteadas un rato.

Luego, el pitazo final dio comienzo a la algarabía y a los festejos y a lo que todos vieron en estadio o por televisión. Una invasión de hinchas que hacía tiempo no se veía (al menos no recuerdo) pero que analizando “con el diario del lunes” parecía bastante probable siendo que no había policías dentro del estadio. Era tremendo ver como no paraba de entra gente por todos lados. Incluso nos pareció ver que gente de la calle se mandaba primero para el estadio y luego para la cancha. Cuando se terminará todo esto? Difícil saberlo pero parece que no fuera a suceder nunca. En definitiva, nos quedamos con las ganas de ver al plantel festejar y dar la vuelta olímpica como el Dios Fobal manda. Fuera de lo que fueron los clásicos destrozos de los delincuentes en el centro de la capital, los festejos de la afición fueron mesurados y es entendible. Con Nacional fuera de carrera, era lo que tenía que pasar y al final…fue un alivio.

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