Después no quieren violencia

No se bien a donde quiero llegar con esta columna, el objetivo de la misma es (como me dijo mi psiquiatra) expresarme y no guardarme nada, y como a mí compañera le chupa un huevo el fútbol uruguayo y mis “amigotes” cuando les conté me dijeron: ¡jodete! es que lo hago acá. 
Les aclaro de antemano que soy un tipo “bien”. Ya sé que decir uno mismo que es un tipo bien no es muestra de que lo sea, es más, probablemente el que se venda como “tipo bien” sea lo opuesto, y para que alguien sea catalogado como “tipo” bien debe serlo por otro individuo. Pero no es este el caso, les juro: yo digo que soy un tipo bien y sirve. 
¿Que será ser un tipo bien? Te preguntarás. Yo también, pero más o menos entendes ¿no? El tipo bien no sobresale, es más bien calmo y no tiene habilidades ni discapacidades que valgan la pena. Apenas un daltonismo y apenas sé cocinar. Después de eso, nada.
El tema es el siguiente: soy socio y butaquista de Nacional, hace años, muchos años. Mis amigos se sorprenden cuando no grito los goles. Me paro y aplaudo, a veces. El último que grité fue el del chino en el clásico a Migliore, por razones obvias. Esto lo cuento porque en parte muestra que soy un “tipo bien” a mi entender. 
Resulta que ninguna de las aristas del fobal uruguayo que están mal (incluida la que yo soy parte: el hincha) han sido más fuertes que las ganas de seguir yendo a ver a Nacional. 

El espectáculo horroroso que brindan los jugadores todos al que uno asiste no me ha frenado. Tampoco los errores básicos que uno ve en los árbitros. Me han sacado si un poco de ganas mis colegas hinchas comportándose como idiotas, pero no lo suficiente como para dejar de ir a la cancha. Ni que hablar que la estupidez ni ninguno de los personajes que hay en este fobal a nivel dirigencial han sido motivo (aún) para que yo deje de ir. Tampoco el nivel tan bajo y malo que tiene el aparato periodístico que difunde el fobal uruguayo han sido tan fuertes como para que yo deje de interesarme. Ninguna de todas estas aristas que están poseídas por una mediocridad que asusta y que hacen al fobal uruguayo han sido más fuertes que ese “que se yo” que me hace ir a ver, en mi caso, a Nacional.
Uno diría: “si sos consciente de todo eso y aún así vas, de seguro ya nada te detendrá”
Eso pensaba yo al menos, nada podría hacerme dejar de ir a ver a Nacional. Hasta ahora.
Resulta que apareció la gota que colmó el vaso. Ese vaso lleno de inoperancia y escasísimo nivel que es el fobal uruguayo.
Al menos hoy, mientras escribo digo: ¡No voy más! ¡No miro más! ¡Me tienen podrido! 

Ojalá me dure, aunque no creo que pase; porque me conozco, y soy un buen tipo entonces seguiré marchando tranquilo sin quejarme para que no haya debates. La diferencia tal vez esta vez sea que escribo acá para exorcizar un poco tal cual me recomendó mi psiquiatra. 
¿Cuál es la gota? Se estarán preguntado. Bueno, acá va la gota:

Debido a lo que todos sabemos Nacional jugará en el Viera. Como butaquista tengo el “derecho” de canjear mi entrada antes que otros para no quedarme afuera dado que el aforo del Viera es menor que el del Parque Central. Si, una tranza. Pero bueno, debido al caos total que reina y a pesar de que yo directamente no tengo nada que ver (indirectamente si, por formar parte de esa arista formada por los hinchas o consumidores) entiendo que haya que hacer un trámite más para decir que estamos haciendo algo y cuando aparecezca algún incidente o herido quedarnos todos contentos que estamos “trabajando para Ud” y poder seguir con nuestras vidas a pesar que otro no pueda.

Asique hoy me presté a hacer este trámite, que si me preguntan es una estupidez meridiana, un sin sentido total, algo que habría que hacer pero después de haber tomado antes un montón de medidas como asegurarte que TODOS los que ingresamos mostremos el papelito y la cédula. Por eso, como sabemos que eso no pasa salvo que seas un “tipo bien” y ahí si, te pidan todo, y como está en tu naturaleza hacer bien las cosas tenes todo en regla, es que es una estupidez que estemos en esta medida si no va a ser defendida por todos los organismos.
Bueno, como sea, voy a hacer el tramite hoy mismo: martes 21, 16:00.

Por razones de laburo, estoy en José Ignacio. Soy personal doméstico con cama, o sea que “vivo” acá esta semana. 

Me dirijo al red pagos, en este caso el 336, que opera en un Cambio Varlix que se hubica en el km 183,500 de la ruta 10 en La Juanita, a escasos metros de la entrada a José Igancio con telefono 4486 2708 con mi cédula y mi carnet de butaquista.

Aquí va la charla amena con el muchacho que atendía:

-hola, buenas tardes.

-hola, ¿como te ayudo? 

-mira, soy butaquista del Parque Central y venía a canjear mi entrada para este domingo en el Viera

-….

(Silencio total, la cara estaba dura, de póker como se dice ahora. El loco no había entendido absolutamente nada de lo que le había dicho, ante eso volví a hablar yo) 

-quiero sacar una entrada para el fútbol uruguayo

-ah no, acá no vendemos entradas para espectáculos. 

-ah. Qué raro. Bueno, chau. Gracias.
Y me fui.

Ojo que el flaco que me atendió no fue la gota, la gota viene después, pero te tenía que contar eso.
¿Vieron cuando van al redpagos (o abitab, no es que soy de esa empresa) a pagar algo distinto que no sea UTE u OSE y no tienen ni idea de cómo cobrártelo? Bueno, así. El flaco no tenía idea, yo sabía que él no sabía cómo hacer eso que yo le pedí, además no sabía qué era “el Viera”, ni qué era una butaca, ni qué quería decir la palabra canje. Él no tiene la culpa, lo sé, y lo entiendo. A mí también me han dejado a cargo de cosas que no me explicaron cómo funcionaban, así son algunos patrones; te explican lo básico y después arréglate. Solo que el muchacho éste no supo arreglárselas, y repito: está bien. Nada que recriminarle. 
Resulta que antes de ir, yo ya había corroborado por internet que ése local sí podía canjearme la entrada. Asique decidi llamar a redpagos central. Disco el 2700 8788 y ante una serie de internos que tuve que meter, tuve una rápida respuesta (para que vean que no es solo palos). Me atiende un muy amable Martín y le cuento lo sucedido.
“Aguarde un segundo que confirmo algunos datos” me dijo. A lo que me dispuse a escuchar una melodía en formato midi mezclada con propaganda sobre que algo podía hacer si sacaba la tarjeta redpagos que obviamente no acaparó mi atención (la de nadie, ¿no saben que nadie escucha eso que le ponen cuando está esperando?)
Después de mucho tiempo, volvió Martin con la frase: “gracias por esperar” para después decirme textualmente:
“Lo que pasa es que ese local está apto para vender recién este mes, seguro al muchacho no le han avisado aún” (me lo imaginaba Martín, solo necesito que me soluciones el tema, no que me cuentes la interna) “el tema es que como en ese local no saben que pueden vender entradas, no han pedido el papel/talones correspondientes por lo que no se les ha mandado y no podrán imprimir hasta que vaya el pedido” 
¿¡Que?! ¿Me están cargando? No le dije eso, solo lo pensé.
Respiré, mientras agregaba una arista más que estaba muy mal en este fobal que era la decisión de qué empresas se hacen cargo de las cosas “extras” como la venta de entradas, y le conteste:
Ok Martin, ¿o sea que debo ir mañana? ¿Decís que mejor vaya más sobre la tarde así me aseguro de que llegue el pedido?
Y Martin me dijo: no, el pedido irá en dos o tres semanas.
¡¿Eh?! ¡La puta madre Martín! (Otra vez pensé eso, no lo dije) 

Ya me estaba recontra calentando, no solo voy a ver un espectáculo de porqueria, sino que además no voy a la cancha que “corresponde” cuando pago todo lo que le presidente Rodríguez me dice incluso cuando subió de cuota al doble, para precisamente no tener estos problemas y además el flaco que me debe vender la entrada no sabe y ahora Martín me dice que no podré hacerme de mi entrada. Dijera el ladero de “el gordo de la Colombes”: ¿después no quieren violencia? (Como si se justificara en algún momento 🙈) 

Bien calentito y adobadito estaba yo, mezclado con la tristeza de que ya me veía afuera del partido. 
Igual sigo consultando a los que saben, en este caso a Martín, y se da el siguiente diálogo:

-bárbaro Martín, ya que no puedo canjearla yo, ¿puedo pedir a alguien más que la canjee con mis datos en otro lado? (Ya sabiendo que era imposible, pero capaz dando lastima Martín se apiadaba de mi, pero Martín, muy profesional él en este caso responde…)

-no, debe ser el titular con su correspondiente cédula.

(Era obvio, asique intenté un tiro más y me arrepiento ya que ahora si, llegó la gota)

-ok Martín, te entiendo. ¿Y que se te ocurre que puedo hacer yo ya que en este caso me veo perjudicado por un tema de uds (red pagos)?

-anda a otra sucursal.

-pero Martín, estoy en Jose Ignacio, lo más cerca es Maldonado y no puedo ir hasta ahí, quiero usar la sucursal que tengo acá.

-bueno, imagínate si esa sucursal no existía, ibas a tener que ir a otra. Hacelo.
No te voy a decir que si lo tenía en frente lo molía a palos porque no se me da eso de pegarme con nadie, por suerte. Pero ni te cuento la vehemencia con la que corté el teléfono (estaba usando uno fijo de esos con cable enrulado). Ahhh si, ¡corté salado! Bien fuerte. Como será que mis compañeros de laburo que no estaban al tanto de la situación, al escuchar ese corte re de enojado me dijeron: ¡paraaaaa Carlos! ¿Que te pasa?
Alguien que le avise a Martin que yo ando a pata y el 14 de CODESA (bondi local, único que te saca de José Igancio rumbo a alguna civilización más o menos decente) pasa 4 veces al día ahora, fuera de temporada.
Te dejo los horarios para que veas. Primero los horarios desde punta y después los horarios desde Jose igancio

Requeriría de casi 5 horas (con suerte y coordinado horarios y suponiendo que son los que puedo librar en el laburo) que falte al laburo todo porque “no hay papel en la sucursal mencionada”
¡Que mal está todo! ¡La puta madre!
No digo que despidan a Martín, no digo que suspendan al muchacho que labura en la sucursal que fui. No digo que la auf rompa el contrato que debe de tener con repagos. 
No digo que deben de darle prioridad a mi tema y dejen atrás el del funcionario golpeado en el Parque Central y que antepongan mi problema al de los boleteros que no pueden laburar tranquilos o al de los policías que los mandan a la “guerra” a cuidar un partido de fútbol. 
Olvídense de mi y mi entrada que quedará perdida y sin aprovechar.
Pido que por favor, de una vez por todas, hagan lo que sea necesario para que el fobal uruguayo sea solo un deporte horrible de ver pero que se pueda asistir sin vueltas ni peligros. Estoy seguro que son capaces de hacerlo, no voy a caer en esa de que se tienen que ir todos los dirigentes, ministros, y que se yo. Quédense todos, pero pongan la capacidad y poder que tienen, al mango en esto. En definitiva, hagan su trabajo.
Carlos A. Silva 

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2 comentarios en “Después no quieren violencia

    1. Excelente y deplorable! Esos son los servicios que solo juntan guita y que les importa un joraca si vas o no al fobal y si vos, tenes o no algún derecho,… total!… ya pagaste la butaca!!

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